La Oje 1960-1985
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Nicasio Perea Ballesteros

 

" .. me hubiera gustado conocerte. Me hubiera gustado que fueses el jefe de Centuria de Luis y de Javier. En la imposibilidad gloriosa y trágica de que así sea, les hablaré de ti, les hablarán de tí tus camaradas, para que todos, ellos y mis hijos y yo, en la medida de nuestros merecimientos personales, nos parezcamos a ti, lo más posible ..." ( Diario ARRIBA. Julio de 1969)

Artículo de la Revista Mástil (Enero de 1970)

1969. Entierro de Nicasio

HERMANDAD DONCEL

Estimado amigo y camarada:

El primero de los actos con que la OJE San Ignacio, de Madrid, celebrará en este año 2006 su XXV aniversario, será un homenaje a nuestro llorado camarada Nicasio Perea Ballesteros, jefe de centuria de Carabanchel que entregó su vida por sus camaradas. El 18 de julio de 1969, Nicasio Perea se hundía en el mar después de salvar de morir ahogados a dos acampados a los que logró llevar hasta la balsa salvavidas. Parece que, faltándole las fuerzas, se vio en la necesidad de elegir, en un instante, si salvarse abandonando a los niños, o elevarlos sobre el nivel del agua para que los viesen, hundiéndose él. Se hundió y no volvió a salir. Su cuerpo sin vida fue encontrado más tarde flotando en el mar.

Nicasio era entonces un muchacho de 17 años. Se había hecho jefe de centuria el año anterior, en Covaleda, era un estudiante de matrícula de honor, muchacho sensible, cortés y... valiente: en un segundo tuvo que decidir y decidió. Decidió que a las estrellas se llega por el camino de la renuncia y el sacrificio. Su alma generosa no supo -probablemente no sabría- hacer otra cosa que lo que hizo: no abandonar a los suyos. Y, por ello, morir.

El  día 25 de marzo de 2006, Nicasio cumpliría 54 años. Ese día se le ofrecerá un homenaje en el Cementerio de Carabanchel (Cementerio Sur) a las cinco de la tarde (Carretera de Toledo, km. 5,500, cuartel 23, manzana 7-B). Un poco antes, estarán miembros de la organización del acto en la capilla de la entrada del cementerio; ellos nos ayudarán a llegar hasta la tumba de Nicasio. Después, a las siete de la tarde, por él y por todos nuestros camaradas muertos, se celebrará una misa en la parroquia castrense "Santa María de la Dehesa" (Avda. Arqueros, s/n - metro Cuatro Vientos y autobús 139) de Madrid.

Si la muerte es la vida auténtica, es también, a poco que dejemos que el rodar de la vida haga su trabajo, el olvido lento y frío de los que quedamos aquí. Sin embargo, somos lo que somos por la historia que hemos hecho y escrito juntos, todos nosotros. No podemos -so pena de perder nuestra identidad- olvidar a nuestros muertos, que son parte de nosotros. Deben seguir presentes siempre en nuestra memoria, en nuestras conversaciones, en nuestras retinas. Debemos recordarlos con el entrañable cariño y la misteriosa solidaridad que, por encima de la muerte, confiere el hecho de ser y haber sido, siempre, nada más y nada menos que: CAMARADAS.

Recibe, como siempre, un cordial saludo a nuestro estilo.
La Junta Rectora de la Hermandad Doncel


(Asistió al acto su familia, llegada expresamente desde Tarragona para participar en el homenaje y asistir a la misa-funeral).

 

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