Organización Juvenil Española

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Cursos de Especialistas y Guías Especialistas de Aire Libre
Almugavería Nadal-Nodriza
Lago La Baña- 1971/1985
Dirige: Antonio López Navajas

“La Almugavería es la actividad principal de los almogávares. En ella se aprenden las altas virtudes, se hacen grandes correrías, se practican las artes del Aire Libre, se lucha y se canta, se suda y se ríe, se sueña y se llora. Los servicios que se prestan en la Almugavería son temporales y no dan mas derecho que el de dormir poco, guerrear mucho y servir mas y mejor”

Es que, aunque quiera por mas que lo intento no termino de dar con la tecla de como expresar, aquí frente al ordenador, la emoción que me embarga con el solo echo de navegar por Facebook y otros sitios de la red donde se cuentan anécdotas y ponen fotos de lo que fueron aquellos campamentos de la “Almugavería”.

Esa buena persona que fue siempre, Sanchís (José Hernández Sanchís, Camarada de la Academia, Compañero de Almugaverías, Amigo de corazón) con el que en tantos años compartí tantas cosas, me suele repetir con frecuencia: "Antonio, tu que tanto escribes y tantas cosas cuentas de las correrías de tu vida, ¿Cuándo vas a decir, para que se entere la gente, lo que fueron aquellos campamentos, lo que allí se vivía y lo que allí se enseñaba?”

Y no es que no quiera, que intentarlo ya lo he intento pero, me pasa, que lo poco que he logrado escribir no me sirve si no es para concluir que en esto de juntar letras para contar algo interesante, dependemos mucho mas de lo que uno pueda imaginarse del qué, cómo y cuándo y según de lo que cuentes. Y voy a intentarlo de nuevo.

Los primeros “Almogávares” de la OJE nacieron a raíz de los Campamentos para Especialistas y Guías de Aire Libre al final de los años 60. Se pretendía con esto algo mas que aprender y perfeccionar las técnicas de Aire Libre añadiendo aventura y mística a lo que de viejo se venía haciendo, que ya de por sí era bastante. Poner en valor haciendo práctica de ello, que el esfuerzo, la superación y el conocimiento de dónde el límite de nuestras propias posibilidades, conducen a la mejora que deseamos y para la que nos convertimos, aunque sea por unos días, en auténticos almogávares. Pero no es escribir de la historia de los Almogávares de la OJE lo que quiero contarles, que para eso ya existe la “Orden Almogávar” y a ella corresponde velar porque no se pierda el espíritu de sus hombres famosos que fueron muchos y grandes.

Yo quería decir de cómo lo conseguíamos contando alguna que otra anécdota para que sepan quienes no saben porque nunca han sido almogávar. Y para eso traigo a la memoria a aquella Almugavería de 1971 en el Lago de La Baña, siendo yo un mozalbete de 27 años que, creo, marcó etapa por su dureza. (Mismo lugar que el Nodal-Nodriza de 1985 con el mismo Megaduque)

Estaba yo de Jefe deOJE en Tenerife cuando me llamó de la Jefatura Central y me dijo mi amigo Ángel: Antonio, vas a dirigir el Campamento de Almogávares de este año. Toma nota de lo que será la convocatoria: Lago de La Baña, del 1 al 15 de Agosto con 100 Arqueros y Cadetes. Dispones de un Presupuesto de dos millones de pesetas. Vas a necesitar: Jefe de Formación, Jefe de Actividades, Cuatro Jefes de Mesnada, Administrador, Capellán, Médico y Cocinero. Vete buscando tu cuadro de mandos y colaboradores donde tu quieras… de los permisos nos ocupamos nosotros.

Yo lo pienso ahora y me maravillo a mí mismo de cómo, siendo yo apenas un chaval todavía, ponían en mis manos la responsabilidad de todo aquello. Así se hacía entonces y funcionaba de puta madre. Pero no crean por eso que improvisado ni mucho menos, que hablamos de cinco o seis meses antes para que diera tiempo a presentar un proyecto donde todo estuviera programado y previsto hasta el último detalle.


… El Lago La Baña, y La Baña pueblo de ahora no tiene nada que ver con lo de antes. Del poblado (Espacio Protegido de la Castilla que entonces, todavía, era mas profunda que un agujero negro) hasta El Lago (ahora Espacio Natural, pero entonces aún no y por eso mas salvaje y bonito) justo en el límite de Orense, Zamora, y León, al pie de Peña Trevinca, unos siete kilómetros por un camino de mulos y cabras enriscado y peligroso que recorrió por primera vez un coche cuando llegamos nosotros con el Land Rover cargado hasta los topes de los pertrechos necesarios a la intendencia del campamento.

… La incorporación de los aspirantes a “Caballero Almogávar” por parejas (aún la OJE no era mixta y por eso solo varones) y por sus propios medios fuera cual fuese el lugar de procedencia (algunos a mas de 500 kilómetros) con prohibición expresa de usar para eso ninguna clase de transporte público desde que salieran de su casa, y conociendo del sitio solo las coordenadas topográficas y el nombre de “Lago La Baña”.

… Dos días antes el equipo de Intendencia y Cuadro de Mandos nos trasladamos hasta allí para conocer el lugar, los lugareños y las posibilidades de abastecimiento. Y veinticuatro horas antes que nosotros una tormenta de relámpagos y truenos y la consiguiente lluvia torrencial persistente que duró casi una semana.

… Durante las 24 horas de un día entero y su noche hasta el medio día del siguiente fueron llegando parejas de desarrapados ocultos como su mochila y sacos de dormir bajo aquellos enormes chubasqueros grises y feos como un demonio. Sin tomar de ellos otra cosa que procedencia y nombre se iban acomodando cada cual como pudieran de cualquier manera en pajares (los que mas afortunados) cuadras y otros insospechados sitios de fortuna para pasar su primera desafortunada noche de tormenta.

… Por la mañanita, todavía bajo la misma lluvia que no paró en toda la noche, un frugal desayuno de leche caliente con achicoria y muy azucarada por aquello de las agujetas que pudieran traer ya del camino mas las de la marcha que se preparaba siguiendo el curso del rió que bajaba del mismo Lago a donde íbamos siete kilómetros mas arriba

… Si aquella primera marcha de aproximación ya fue dura hasta al Lago, mas duro fue ver y comprobar con el agua por encima de los tobillos cómo el lugar de acampada en los alrededores del lago -el sitio de maravillosa hierba verde previsto meses antes- se había convertido en un pantanal cuya agua no veíamos porque la cubría la hierba dónde nos hundíamos haciendo imposible que montáramos allí las tiendas

… Empezaba la fiesta haciendo cada cual alarde de su capacidad e inventiva para montar la tienda biplazas donde dormirían acomodándolas cada cual donde pudieran siempre que fuera al alcance de la vista del Megaduque que tenía montada su tienda en una gruta, a media ladera, de la pared rocosa que dominaba todo.

… Los tres primeros dias fueron de supervivencia bajo la lluvia en condiciones muy precarias donde cada pareja tenía que hacerse su propia comida con las unidades de raciones que suministraba el vivac de intendencia. Y de cuando en tanto clases de teoría al cobijo de los propios chubasqueros porque otro sitio no había.

… El cuadro de mandos no lo tuvimos mas sencillo ni fácil para construir un gran vivac de troncos y ramas donde dar cobijo al suministro de intendencia que había transportado el Land Rover el día antes. Y a pesar de eso, no pudimos evitar que el agua llegara a los grandes panes leoneses de dura corteza que deberían durar una semana,pero que una vez mojados se hinchaban y hubimos de comerlos con cuchara en dos días para que no se estropearan.

“Ser almogávar es, sobre todas las cosas, llevar al límite el compromiso de la Promesa y el Estilo de la OJE,
y hacer del lema “Vale Quien Sirve” norma de vida. No es, por tanto, un privilegio egoístamente explotado, sino muy al contrario, un servicio heroica y humildemente cumplido y la llamada a una exigencia superior a todas.”

La Almugavería empieza cuando empieza y acaba cuando acaba, no tiene ni prólogos ni prórrogas”. (artículo II de la Ley Sexta del Fuero de la Alta y Gallarda Orden Almogávar). No estaba aún escrito el Fuero cuando ya lo aplicábamos en La Baña´71, de manera que aquella correría empezó cuando empezó (para cada uno al salir de su casa) y acabó donde y cuando nos dio la gana (en Puebla de Sanabria), tras la Larga Marcha de las 24 horas que pasó por Ribadelago, en recuerdo de los muchos muertos de aquella tragedia que aunque trece años antes, cuando la rotura de la Presa de La Vega, muchos teníamos en mente.

… Una marcha, esta de las 24 horas, dura y difícil por un terreno del que solo sabíamos lo que éramos capaces de interpretar con los planos militares escala 1:50000 de los años cuarenta que usábamos en nuestras prácticas de topografía. Con ellos, cada grupo hizo trazado de su propio intinerario para reducir una distancia de 105 kilómetros de carretera a tan solo 25 por campo traviesa en terreno de montaña.

... Tan importante como la supervivencia era, en cuanto a lo humano, convertir la hostilidad primera de aquellas gentes de La Baña en convivencia y buen entendimiento tanto en el mismo pueblo como en el monte donde tenían sus corderos y vacas. Porque, hasta que nos conocían, y sabían de que iba la cosa les traíamos por nuestras pintas recuerdos de la guerra

… La primera acción estratégica fue la de prestarnos a que nuestro médico (que no era tal, si no un estudiante de medicina que estaba terminando la especialidad de Ginecología) pasara consulta gratuita a quien lo necesitara del pueblo porque, aunque suene extraño ahora, allí no lo había, y quien lo necesitara tenía que hacer un traslado de 30 kilómetros al pueblo mas cercano que era Truchas, o 60 hasta Castrocontrigo. Digna escena de Berlanga (Bienvenido Mister Marsall) ver la cola que se formaba en la casa habilitada en la misma plaza del pueblo. Algo para ellos digno de gratitud y que, a nosotros, no nos costaba nada

… En justa correspondencia, el paisano en función de alcalde pedáneo nos ofreció una fiesta bailable allí, en aquella misma plaza, a la que acudimos solo el grupo de mandos y algún caballero almogávar de los mas espigados pera no saturar de varones a sus pocas muchachas con los 120 que éramos toda la partida. Con esto las buenas relaciones quedaron consolidadas y dejamos recuerdo grato de nuestro paso por La Baña

… Una curiosa anécdota que también contribuyó a las buenas relaciones, por conveniencia de ellos y nosotros es que, a los dos días de estar acampados vinieron a ofrecernos la venta de una vaca que se había despeñado por el risco próximo a donde estábamos, como suministro de carne al campamento. No lo pensamos un instante y allí, en el mismo sitio donde se mató el bicho, se presentó nuestro cocinero cuchillo en ristre ayudado por algunos otros y sacaron de la vaca muerta cuanto pudieron. Para el análisis veterinario hubo que desplazarse hasta el mas próximo donde lo había que era a 60 kilómetros en Castrocontrigo y cuando llegó el resultado tres días mas tarde ya nos habíamos comido toda la vaca. Menos mal que estaba sana

… Cumpliendo el programa previsto después de hacer allí mismo las prácticas de orientación y cartografía, construcciones de fortuna, y endurecimiento a base de marchas radiales, vinieron los tres días de supervivencia, por escuadras, que era la prueba de fuego donde por mesnadas deberían cubrir el objetivo asignado a cada una en su mapa a una distancia entre cuatro y seis kilómetros del Campamento Base, lejos de cualquier núcleo urbano, sin mas suministro para cada persona que dos patatas crudas, una lata de sardinas y una cerilla. Durante este tiempo nadie podría aparecer por el campamento salvo necesidad imperiosa de vida o muerte

… Todos cumplieron. Y todos merecieron la categoría a que aspiraban que les trajo a esta correría, unos la de Almogávar y otros ser Guías de Aire Libre. Y tras la noche de vela de azconas les preparamos la fiesta del cordero que fue hermosa, donde hicieron gala de su pericia en el degüello los cuatro afiliados nativos de Guinea Ecuatorial que formaban parte de una de las mesadas

… Compramos 12 corderos, uno por escuadra. Primero, el propio Megaduque, hizo demostración pública de cómo degollar al estilo almogávar para a continuación proceder a retirarle la piel desollándolo con maestría y guardando la piel para después curtirla. A partir de ahí (primeras horas de la tarde) cada mesnada, dueña absoluta de su cordero hicieron su propio ritual de degüello y desuello dentro de la mesnada donde se hicieron 12 fuegos para preparar la cena a base de cordero asado.

… La subida a Peña Trevinca hasta tocar los neveros plateados que se veían desde la distancia donde nos encontrábamos acampados era la preparatoria y definitiva antes de abandonar el campamento base. Coser y cantar para los mas avezados pero difícil por el esfuerzo que suponía para otros que no tanto y que hubieron de volver en un abandono prudente sin pisar nieve

… Casi como un regalo se acogió aquella otra práctica en que, adelantándonos al tiempo de lo que sería años después la especialidad de descenso de barrancos, y casi mascando mosquitos, recorrimos un largo trecho por el cauce del pequeño río de aguas tan frías que bajando desde los neveros de Peña Trevinca alimentaba de agua el Lago.

… Yo tengo bastante vello en piernas y brazos (a mis nietas les gusta pasarme la manita por encima como quien acaricia un gato porque les resulta suave) y esto ha sido siempre una perfecta defensa ante la picada de mosquitos que no llegan a la piel por mucho que estiren su trompa. Pues en este caso no servía de nada cuando, todos los días, siempre como un reloj a la misma hora vespertina, el campamento era atacado por una ingente nube de minimosquitos que se metían por entre aquella maraña de pelos que digo eran mis defensas para martirizarme con sus picadas sin la mas mínima consideración a mi condición de Megaduque.

… El Lago. Aquel Lago de La Baña de 1971 era una maravilla de la Naturaleza suficiente para reconciliar con Dios a cualquiera. Ya por sí solo suficiente para una supervivencia cómoda, tranquila y placentera, no solo por su belleza si no que hasta alguien que no fuese almogavar podría salir adelante con algo de ingenio y poco esfuerzo. Allí nos procurábamos nosotros hermosas truchas dejando simples trozos de hilo sujetos al borde, donde bastaba poner un anzuelo con lombriz y dejarlo toda la noche para tener a la mañana una colección de exquisitas arcoiris que luego preparábamos al fuego sobre los trozos de tocino añejo que nos daban en intendencia. ¡Qué buen desayuno para un almogávar!.

“El almogavar respeta y ama a la Naturaleza, cuida y protege a los débiles, anima al compañero, es alegre por convicción y humilde por vocación, se preocupa por elevar su espíritu, es indiferente a lo material y sabe reconocer e identificarse con todo aquel que se ofrezca de manera desinteresada por el Servicio del “Vale Quien Sirve”.

(Reflexiones postreras de Antonio López Navajas)

Acabo de hablar con mi amigo Pepe Sanchís (el también estuvo allí) después de comentar con Paula, mi mujer, lo que escribí sobre la Almugavería de La Baña -los dos parecen tener mejor memoria que yo, bien que solo “a ráfagas”- y me dicen y me critican sobre datos y cosas en las que según ellos me he equivocado. A medias, les digo. Me he equivocado solo a medias porque lo que realmente ha ocurrido es que, en mi mente, me he confundido. Me explicaré.

Resulta que allí en aquel lugar maravilloso que es el Lago de La Baña (cuya visita recomiendo a quien pueda, aun haciendo salvedad que han pasado 45 años y ya no es lo que era) mandé yo un primer curso de especialistas de Aire Libre en 1971 y tan enamorado del lugar terminé que, cuando trece años mas tarde tuve nueva ocasión, volví a elegir el mismo sitio para la Almugavería que se llamó “Nodal-Nodriza”.

Pues bien, como mi buena memoria también funciona “a ráfagas” (igual que la mala, que "a ráfagas me trae lo que no quiero) de las dos Almugaverías tengo muy buenos recuerdos, y como fueron en el mismo sitio, pongo anécdotas de una sobre cosas que sucedieron en la otra. ¡Y que mas da!, si a los efectos lo que cuenta es el hecho en si mismo y no su datación concreta. Por eso, a la hora de rectificar en lo que ellos dicen llevar l razón prefiero escribir una última entrega donde seguir contando cosillas que pasaron indistintamente en una u en otra sin decir en concreto donde; no creo que le importe a nadie si a mi tampoco.

… La primera (no les diré como ni de que manera, pero ella estuvo allí dos días haciéndonos una visita) es que Paula, recuerda como una de las mayores impresiones de su vida, la experiencia que le supuso asistir a una noche de Fuego de Campamento almogávar, incluido su buen caldero de queimada, gloriosa, alrededor de la hoguera del centro de nuestras blanquernas en que los acampados la agasajaban con canciones, chistes y anécdotas, donde ella sintiéndose obligada a corresponder de alguna manera se atrevió a cantar el “Arroró canario”… y que quedó ella misma emocionada, en silencio de la noche, para la cosa tan bonita que es esta canción de su tierra. Ella, así lo recuerda. Y yo.

… Igual recuerda de cuando fue a recibirnos a La Vecilla donde sería al día siguiente el “Encuentro Nacional de Arqueros” y quiso agasajarnos, ella, preparando para todos una enorme paella de la que no quedó ni la muestra. Tanta era el hambre que arrastrábamos después de la marcha, independiente de lo buena que, seguramente, estaba.

… Algo que Fernando Fernández Córdoba (Nando) no sabe -porque esas cosas eran secretas- es las largas horas de debate entre los miembros del cuadro de mandos del Nodal-Nodriza porque me opuse a que se le otorgara el título de Megaduque. Y no porque no se lo mereciera por comportamiento y conocimientos, que de eso yo no tenía ni entonces ni ahora la mas mínima duda; me opuse aduciendo que era muy joven, pero la verdad era muy otra: es que era el hijo de mi amigo Ángel, y eso me obligaba a tratarlo como mío, con la máxima exigencia. Y me justificaba yo a mi mismo diciéndome que no había prisas por llegar, que tenía mucho tiempo por delante.

… Cantábamos entonces mucho (yo creo que esto es de la Baña 1971) aquello de “… no queremos reyes idiotas”, prueba mas que evidente que, en eso al menos, no teníamos ni idea de por donde andaban las cosas de la política (comederas de coco de la época en los ambientes donde nos movíamos) y éramos profesionales de la plítica porque a la vista del ritmo al que cantábamos teníamos menos futuro que los hijos de Zapatero.

… Y qué decir de la aventura (lo de Kon-Tiki en 1940 una broma al lado de la nuestra) que fue el intento de atravesar el lago en una balsa de troncos que tardamos en construir un día entero. ¿Se imaginan?, montados en ella solo los que sabían nadar sin problema por lo que pudiera pasar, que pasó. No llegamos ni a los 100 metros que era el centro del lago cuando aquello empezó a escorarse y todos acabamos entre las gélidas aguas buscando orilla cada uno como pudo. Definitivamente, la marinería no es es el fuerte de las huestes guerreras que gustan de pisar tierra firme que es donde los almogávares llevan a cabo sus correrías.

... Viejas Almugaverías aquellas que hicimos en La Baña. Son otro siglo y estos otros tiempos diferentes donde estas cosas ya no es posible como lo fue antes. Ha cambiado prácticamente todo, desde las sociedad y las personas hasta la Naturaleza. Por decir del cambio:

Hace unos tres años, viajando por Castilla quisimos Paula y yo (que sigo siendo un romántico además de almogavar) volver solos a La Baña y fuimos. Casi no reconocimos el pueblo de lo civilizado que estaba; donde antes boñigas de vaca sobre el camino de tierra y piedra ahora calles asfaltadas; las antiguas casas casi todas terreras algunas de piedra y pizarra otras con cubiertas de paja, pequeñas y casi camufladas todas ahora bloques de cemento y ladrillo con pisos como cualquier ciudad, de aquel río precioso y salvaje que pasaba bajo las casas ahora ademas de que casi no se ve casi no lleva agua. Antes sobre los 300 vecinos ahora casi lo doblan. Del Lago y Laguna que eran pareja(1.360 msnm. a 500 metros uno de la otra, con providencial difícil acceso que les protege de la invasión turística) siempre llenos que se comunicaban amándose por debajo sin que se notara, solo está igual el agujero del sitio donde estaban. El nivel mucho mas bajo. ¿Se han llevado el agua?.


Pero sobre todo, lo que sobrecoge es aquel camino de los 7 kilómetros salvajes que había entonces, cruzando una y otra vez el río entre laderas de arboles, pastos y vacas, es ahora pista ancha por la circulan inmensos monstruos disfrazados de camiones con ruedas gigantescas que circulan levantando polvo por el horror en que han convertido ambas orillas del río en loor del progreso y la economía…

Así hasta que llega un momento donde aparece el cartel que anuncia la entrada a un lugar “protegido” dentro de la Red de Espacios Naturales, a partir del cual los prados existen, la pista se convierte en camino, y al poco en sendero hasta sus últimos metros donde milagrosamente conserva el antiguo aspecto del que yo conocía. Pero ni siquiera allí es como antes porque hasta allí -donde era remanso de paz y silencio- llega el ruido ensordecedor de los grandes volquetes traficantes de pizarra que suben golpeando el valle de ladera en ladera hasta la misma Laguna.

Retiro lo que les decía. Si espera ver algún parecido con lo que les contaba entonces, mejor no vayan. Eso solo queda la memoria de quienes allí nos hicimos almogávares y algunas otras personas que, sin serlo, aman la Naturaleza..

 

Imagenes del fondo de la Jefatura Nacional de la OE

 

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